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Ser voluntario en TECHO

Ya hemos escrito antes sobre cómo hacer voluntariado puede ser útil para adquirir habilidades e, incluso, para conseguir empleo. Así que en esta ocasión nos pondremos prácticos y te compartiremos cómo es ser voluntario en TECHO, una organización fundada en Chile y que actualmente opera en 19 países de Latinoamérica y el Caribe, incluido México, con el objetivo de superar la pobreza en asentamientos irregulares a través del desarrollo comunitario. Sí, son famosos por guiar la construcción de viviendas de emergencia entre voluntarios y pobladores, pero su modelo de intervención es en realidad más amplio que eso. Aquí un video con su explicación.

Decidí escribir sobre el voluntariado en TECHO porque en el último año escuché a un par de voluntarios genuinamente contentos de haber participado. La razón principal es que, a diferencia de otros lugares, en TECHO sienten que están participando, haciendo algo útil y no sólo realizando actividades para pasar el tiempo. En resumen, están ayudando, pero al mismo tiempo están aprendiendo y hasta pasándola bien.

Queda claro que en un programa de esta naturaleza ambas partes ganan. La institución porque logra llevar a cabo su misión gracias a un grupo de jóvenes súper participativos e involucrados con la causa. Y, por otro lado, los voluntarios desarrollan toda clase de habilidades útiles para su vida estudiantil y profesional: empatía, entendimiento de otras culturas, resolución de problemas, trabajo en equipo y sentido de responsabilidad.

TECHO tiene dos tipos de voluntariado: por proyecto, dirigido a estudiantes de últimos semestres que desempeñan actividades por un tiempo determinado en las oficinas de la organización, ejemplo, ahorita están buscando diseñadores y community manager, es decir, algo muy cercano a una práctica profesional o un internship (gran forma de adquirir experiencia profesional); y por actividad única, dirigido a personas que se quieren comprometer a ayudar por sólo un evento, como la construcción de un hogar, escuchar en una comunidad, hacer colectas o apoyar en foros. Aquí te puedes inscribir a las siguientes construcciones.

Si bien invitan a que cualquier se inscriba como voluntario, el perfil que buscan son personas menores de 30 años. Es importante que lo consideres ya que, para muchos, participar en actividades de voluntariado es una extraordinaria oportunidad de conocer personas nuevas, en el caso de TECHO estarías conociendo personas fundamentalmente jóvenes. Si quieres conocer más de ellos, aquí la página web de México y su canal de YouTube. Y te dejó aquí un video sobre una de las comunidades que apoyan.

Cómo el voluntariado ayuda a tu desarrollo profesional

Normalmente pensamos que hacer voluntariado tiene que ver con actividades completamente ajenas a nuestro trabajo o profesión. Sin embargo, puede ser una actividad que te ayude a desarrollar muchas competencias que te servirán en tu vida profesional.

Según el estudio Does It Pay to Volunteer del Center for Economic and Policy Reserarch, para aquellos jóvenes con poca experiencia profesional, el hacer voluntariado lanza una señal de que esa persona es confiable y está motivado. Ambas características que los reclutadores valoran encontrar en las nuevas generaciones al momento de contratar. Otro de los hallazgos de ese estudio es que si tu currículum incluye actividades de voluntariado cuando busques trabajo tienes 27% más probabilidades de obtenerlo que quien no tenga este tipo de actividades dentro de su experiencia. Esto es porque cuando piensas en que las empresas buscan personas comprometidas, que se esfuercen y que sepan resolver problemas, el voluntariado –la mayoría de las veces— te enfrenta a retos en los cuales desarrollarás estas características.

Sin duda, cualquier actividad voluntaria que realices traerá beneficios y satisfacción personal. Pero para asegurarte que el tiempo dedicado a estas actividades traiga beneficios en tu carrera profesional debes elegir bien qué tipo de voluntariado realizarás.

Te explico. Algunas empresas que fomentan actividades de voluntariado entre sus empleados han comenzado a explorar opciones que no sólo sean para donar su tiempo sino que realmente tengan que ver con donar su conocimiento y experiencia. Así, los empleados del área administrativa, por ejemplo, donan sus horas para enseñar a asociaciones que no cuentan con personal capacitado en áreas contables. Con esto, no sólo incentivan a sus empleados a realizar trabajo voluntario en cosas en las que se sienten útiles sino que además, se sienten retados a aprender para tener más conocimiento que compartir. A eso se le llama voluntariado inteligente.

Entonces, si te aseguras de que esas horas que donas en beneficio de una causa específica también se relacionen con tu desarrollo profesional, te aseguro que potenciarás estas competencias y el beneficio que otorgues será mayor:

1. Trabajo en equipo. Ésta es una de las habilidades más importantes al momento de reclutar y sin duda una de las competencias que más desarrollarás al realizar voluntariado. Cuando decides colaborar en organizaciones o con ciertas causas, deberás hacer equipo con gente que seguramente tendrá perfiles muy diferentes al tuyo. Tendrás que llegar a acuerdos, organizar y decidir cosas con equipos multidisciplinarios. Esto te retará diariamente.

2. Comunicación. Imagina unirte como voluntario a una campaña de recaudación de fondos para una causa específica. Deberás estar en la calle intentando convencer en menos de 20 segundos a la gente que pasa de donar a tu causa. Este podría ser quizá el mayor reto de comunicación al que alguien puede enfrentarse pues deberás comunicar lo suficientemente bien tu proyecto como para que la gente responda inmediatamente. No sólo se trata de comunicar sino también de convencer. El voluntariado te permite conocer de primera mano la causa para la que trabajas. Esto te hace sensibilizarte, empatizar y comprometerte con ella, y estas son las características indispensables en cualquier proceso de comunicación de un proyecto o idea.

3. Experiencia. 

Si eliges realizar trabajo voluntario, debes ser responsable sobre tu nivel de experiencia. La organización a la que decidas unirte puede depender en gran medida de tu trabajo. Sin embargo, al estar dentro de la organización y al paso que aprendes sobre su funcionamiento, sus objetivos y la forma de manejarse; podrás ir solicitando nuevas responsabilidades. No sólo mostrarás que tu interés por contribuir es genuino y creciente sino que podrás adquirir experiencia más rápidamente. Toma frecuentemente el liderazgo en actividades específicas y sé proactivo en la asignación de tareas.

4. Networking

Cuando haces voluntariado tienes acceso a personas que de otro modo, quizá no conocerías. Con esto generas oportunidades para desarrollar nuevas relaciones fuera de tu entorno común. Los contactos que hagas pueden convertirse en nuevas oportunidades para desarrollar tu carrera profesional, o bien, en puentes que te lleven a ellas. Realiza una lista de los contactos nuevos que hagas. Incluye al staff de la organización, miembros del consejo, clientes, proveedores y por supuesto de otros voluntarios. No olvides mantener el contacto

Es importante tener presente que al hacer un trabajo voluntario, no sólo estamos ayudándonos a nosotros mismos sino que también estamos trabajando para nuestra comunidad y sociedad. Diariamente nos topamos con trabajos que son hechos por personas que no cobran y que contribuyen al desarrollo del país. Así que trata el voluntariado como si fuera trabajo pagado,  comprométete y aprovéchalo.

Ahora te invito a que investigues y te sorprendas con todas las opciones de voluntariado que existen tanto dentro como fuera de México. Elige una y atrévete a hacerlo. Una vez que lo hagas, te aseguro que en la próxima entrevista de trabajo en la que te pregunten cosas como: ¿alguna vez has tenido que superar algún reto? o ¿cuándo fue la última vez que tuviste que pensar en soluciones poco convencionales para resolver un problema? Tendrás mucho que responder.

Como obtener experiencia profesional durante el verano

experiencia profesional

Recuerdo que al regresar de vacaciones de verano la primera clase se trataba sobre relatar qué habíamos hecho en ese periodo.

Esa clase era divertida pues te enterabas de qué habían hecho tus compañeritos, desde ir a viajes exóticos al otro lado del mundo, visitar familiares, ir algún curso de verano o campamento, o quedarse en casa y pasar el tiempo jugando. Muchos creíamos que esta clase, aunque divertida, era una pérdida de tiempo y una manifestación de negación de la realidad por parte de los profesores que, al igual que nosotros, no querían volver a clases.

Sin embargo, con los años me he dado cuenta cómo esta clase era una lección valiosa que nos enseñaba a apreciar las vacaciones de verano y el tiempo libre. Por supuesto que en esos años no nos dábamos cuenta de lo añorado que serían los veranos que llegaban cada fin del ciclo escolar. Pero una vez que entras a trabajar, estos veranos joviales quedan atrás… y vaya que se extrañan.

Más allá de mi nostalgia por las vacaciones de verano lo importante es reconocer que ese tiempo se puede aprovechar para hacer algo que te ayude a crecer profesional o personalmente. Imagínate que tienes que contarle a tus compañeros qué hiciste este verano, ¿qué les dirías? La opción más evidente es aprovecharlo para hacer una pasantía en alguna empresa, organización o asociación en la que obtengas experiencia laboral o tengas la oportunidad de aprender y poner en práctica las competencias que has adquirido durante tu estancia en la universidad. Esta opción es muy importante ya que puede evolucionar de un trabajo temporal a algo más permanente (aquí puedes saber más sobre las prácticas profesionales)

Trabajar no es la única opción para obtener experiencia profesional y poner a prueba competencias técnicas o duras. Las competencias duras son aquellas que tienen que ver con conocimientos profesionales como saber llevar la contabilidad básica de una empresa o saber usar herramientas como poder usar un tipo de paquetería de computación o software. Por ejemplo si lo tuyo es escribir puedes aprovechar el verano para abrir tu blog y empezar a postear sobre temas que te apasionen. Si lo tuyo es la comunicación oral o la locución puedes hacer podcasts o videos. Lo bueno de éstos es que los puedes compartir con gente que conozcas y/o con extraños que te pueden dar retroalimentación y señalar tus fortalezas y debilidades. Por otro lado puedes aprovechar el verano para construir tu portafolio o perfeccionar tu CV. Otra opción es tomar algún curso más académico como aprender inglés u otro idioma, tomar clases de materias que te cuesten trabajo pero que son muy útiles tanto dentro como fuera de la escuela como matemáticas, estadística o computación.

Además de las actividades más orientadas hacia un aspecto profesional, el verano es el tiempo perfecto para aprovechar y leer esos libros que tienes esperándote en el librero, inscribirte a un curso de fotografía, ir al teatro, artes plásticas o asistir a algún concierto en el Palacio de los Deportes. Si de plano las clases te dejaron agotado y necesitas recargar pilas en alguna playa o en tu casa viendo la tele tampoco te mortifiques y aprovecha las horas de ocio pues no estarán ahí para siempre. Lo importante es hacer algo que te guste y te haga sentir como que aprovechaste el verano al máximo.

La importancia de tener actividades extracurriculares

actividades extracurriculares

En Profesionistas.org.mx queremos que te preparares muy bien para ser un profesionista exitoso.

Desafortunadamente “preparación” significa para muchos estudiantes el simple hecho de asistir a clases, tomar apuntes, memorizar fórmulas y estudiar para los parciales y finales. Esto es desafortunado porque si bien todo lo anterior es algo bueno y deseable, muchas de las competencias que puedes desarrollar y fortalecer en la carrera se dan fuera del salón de clase.

ACLARACIÓN: Lo que queremos decir en esta sección es que, además de asistir a clases y participar, estudiar, hacer la tarea, leer, etc. es conveniente que realices y aprovechas todo eso que se conoce como “actividades extracurriculares” o, de forma más general, como todo aquello que sucede fuera del salón de clase.

Como seguramente ya te habrás dado cuenta —si no lo has hecho pregúntale a algún conocido que trabaje en temas o áreas de recursos humanos— no todo lo que requiere tu vida profesional se aprende dentro de los salones de clases. Aunque muchos de los conceptos se aprenden dentro, son las habilidades y las cosas “prácticas” las que suelen aprenderse fuera del aula.

Hay cosas muy valiosas, y en ocasiones muy entretenidas, que suceden fuera de los salones de clase y que pueden enriquecer ampliamente tu formación. Entre otras cosas porque a través de ellas puedes adquirir más conocimientos y habilidades que los que vienen en el programa de la carrera o en los temarios de las clases. Mejor aún, muchos de esos conocimientos y competencias son muy demandados, y muy bien pagados por las empresas.

A continuación te mostramos algunos ejemplos de esos conocimientos y conceptos que puedes aprender fuera de los salones de clase:

– Deportes en conjunto: Son útiles para desarrollar competencias de trabajo en equipo y de comunicación. No es sólo jugar futbol, beisbol, etc. es organizar el equipo, es liderarlo, es gestionar el presupuesto del equipo, es conseguir y utilizar patrocinios. Si es a nivel selección de la escuela, es también la disciplina de los entrenamientos, el control del stress y las emociones, el compromiso y la organización efectiva de tu tiempo para estudiar, trabajar y practicar deporte a un nivel competitivo. Es además una gran oportunidad para relacionarte y conocer gente de otras carreras y escuelas en tu ciudad y en otros estados de la república. Inclusive puede ofrecerte experiencia internacional. Todo eso además de ayudarte a desarrollar competencias e incrementar considerablemente tu red de conocidos y contactos.

– Proyectos: Son útiles para demostrar que eres capaz de planear, estructurar y ejecutar ideas. Aprovecha el tiempo que pasas en la escuela fuera del salón de clase para llevar a cabo proyectos. Sin importar si estos son administrativos, de investigación, de entretenimiento o sociales, hacer proyectos en la universidad es una forma muy útil de desarrollar competencias que, en tu vida profesional, te ayudará a ser un exitoso administrador de proyectos. Algo que por cierto es una de las competencias que se consideran más importantes y a su vez escasas en nuestro país. No sobreestimes lo importante que puede ser aprender a manejar, coordinar y trabajar con la gente. Dentro del salón de clase, por la propia dinámica y naturaleza de las clases es difícil que enfrentes verdaderos retos y oportunidades de aprendizaje en cuestiones de cooperación y trabajo en equipo. Pasa por el contrario en eventos de sociedades de alumnos, concursos, proyectos de investigación con profesores, organización de viajes académicos, etc.

Estos son sólo dos ejemplos de cómo las cosas que suceden fuera del salón de clase te pueden ayudar. Estudiar una carrera es algo muy caro, en términos monetarios pero también en términos del tiempo que debes invertir y los sacrificios que debes hacer. Por ello debes aprovechar al máximo todas las oportunidades que se te presenten dentro y fuera del salón de clases.

Cosas extras que puedes hacer:

– Publicación de trabajos, reportes y artículos: Muy útiles para demostrar que sabes transmitir ideas y comunicárselas a diferentes auditorios.

– Participación en debates: Muestra que sabes argumentar, defender y convencer con tus ideas.

– Obtención de patrocinios: Definitivamente quieres mostrar que sabes vender una idea o proyecto y que sabes cómo conseguir que alguien apoye o patrocine una causa.

– Obras de caridad o actividades altruistas: Muestra que eres una persona consciente e interesada en ayudar a los demás.

– Organización de eventos: Demuestra, entre otras cosas, que sabes cómo organizar, administrar y motivar a la gente.

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