¿Qué demonios es la contingencia ambiental y cómo nos afecta?

¿Qué demonios es la contingencia ambiental y cómo nos afecta?

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Este semana la Ciudad de México activó la contingencia ambiental… ¿Por qué fue?

Después de padecer vientos que sólo se ven en Kansas, comenzamos la semana con la noticia de que las autoridades capitalinas declararon que estábamos en Contingencia Fase 1 por primera vez en 14 años. Aunque no es raro que en la Ciudad de México tengamos un aire de dudosa calidad,este nivel de contaminación es alarmante y requiere que le hinquemos un poco más el diente al asunto.

¿Qué es la contingencia ambiental?

Empecemos con lo sencillo. Una contingencia ambiental es el conjunto de medidas que las autoridades toman para proteger a los habitantes de cierta área cuando la contaminación puede poner en riesgo su salud. Estas pueden ser recomendaciones como permanecer en interiores o suspender ciertos servicios públicos y privados. Pero, dependiendo de qué tan mala sea la calidad del aire existen diferentes fases.

La precontingencia se declara cuando el aire es “muy malo”, se suspenden actividades al aire libre, se restringe el uso de algunos vehículos, así como la prohibición de quema de sólidos o líquidos al aire libre y la pavimentación o bacheo.

Valores del IMECA y de activación para la contingencia ambiental
Valores del IMECA y de activación para la contingencia ambiental

En la Contingencia Fase I ya se empieza a poner grave la situación. Se activa cuando el aire es “extremadamente malo” y la salud de la población general (no sólo niños, adultos de tercera edad, personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias) puede verse afectada. Además de las medidas anteriores, se agregan otras como reducir la actividad industrial y el servicio de las gasolineras, así como dar inicio a un monitoreo de los efectos en la población.

La Contingencia Fase II se aplica también cuando la calidad es “extremadamente mala”, sin embargo, esta ocurre en el momento que el IMECA (Índice metropolitano de la calidad del aire) de ozono (O3) y las partículas menores a diez micrómetros (PM10) es mayor a 245 puntos. Para esta fase se suspenden todas las actividades en oficinas públicas, escuelas, instalaciones culturales y recreativas, pues ya los daños a la salud pueden ser graves.

Todas las fases duran 24 horas y seguirán si el nivel de contaminación no disminuye. Sólo cuando el IMECA del O3 o el PM10 es menor a 150 puntos después de 24 horas de haber sido activada, se termina la fase.

¿Cómo nos perjudica la contaminación?

Aunque el ozono nos protege de los rayos del Sol, es nocivo para las vías respiratorias. Incluso respirarlo en pequeñas cantidades puede provocar lesiones pulmonares. Además del O3 tenemos el PM10, que son partículas principalmente antropogénicas: hollín, cenizas, polvo, etc. También tenemos el monóxido de carbono (CO), el cual nos perjudica porque es un gas que desplaza el oxígeno de la hemoglobina en la sangre. El dióxido de azufre (SO2) es un irritante de las vías respiratorias, y puede llevar a problemas en los bronquios. Finalmente, el dióxido de nitrógeno (NO2) es también un irritante que puede provocar lesiones en las vías respiratorias. Todos estos contaminantes pueden provocar complicaciones, enfermedades y envenenamientos cuando estamos expuestos a ellos, incluso en cantidades moderadas, durante lapsos cortos.

El alto nivel de contaminación puede afectar gravemente nuestra salud. (Foto: COM SALUD.)
El alto nivel de contaminación puede afectar gravemente nuestra salud. (Foto: COM SALUD.)

Si bien, en una ciudad como la Ciudad de México se monitorean los niveles de estos contaminantes con el propósito de proteger la salud de los ciudadanos, según el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México, cuando alguno de estos (O3, NO2, SO2, CO o PM10) alcanza más de 100 puntos, se considera que la calidad del aire es “mala”, y sólo cuando es menor a 51 puntos se le considera “buena”. Cuando el puntaje es muy elevado, todos los que respiramos el aire nos exhibimos a este tipo de perjuicios.

Las autoridades recomiendan que no salgamos, pero tal vez, en lugar de simplemente limitar las actividades peatonales y mantener a todos encerrados, se deberían de empezar a discutir medidas y recomendaciones que promuevan un uso más reducido de carros, que no sea simplemente el no circula –que no logra generar un verdadero impacto–, como podría ser la medida de transporte gratuito en la ciudad, que se compartan los carros, e incluso se promueva más el uso de la bicicleta (donde se pueda). Claro, la infraestructura para todo este tipo de cosas es algo que se debe de resolver primero…

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